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Loto Blanco
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Fresa deshidratada: intensidad roja para postres, cereal y copas

Fresas deshidratadas sobre una bandeja

Quítale el agua a una fresa y queda su versión más intensa: el rojo profundo, el aroma y un sabor concentrado con el punto ácido intacto. Eso es la fresa deshidratada. Viene en láminas delgadas que se comen solas, se pican sobre el cereal, decoran postres y, trituradas, se vuelven un polvo rojo que pinta todo lo que toca. La de Loto Blanco es solo fresa, sin azúcar añadida, en bolsa de 30 g por $12.000.

Por qué sabe tanto a fresa

Una fresa fresca tiene mucha agua. Cuando el agua se va despacio, con aire suave y a baja temperatura, lo que queda es lo que le da carácter: el dulce, el ácido y el perfume. Por eso una lámina pequeña sabe a más fresa que una fresa entera recién lavada.

La fresa es de las frutas más delicadas para deshidratar. Se maltrata con facilidad, pierde color si se apura el secado y se pone opaca si se calienta de más. Por eso pide una selección cuidadosa y un proceso todavía más lento que el de otras frutas. Cuando sale bien, el resultado son láminas de un rojo intenso, con textura suave, casi aterciopelada, y bordes que a veces quedan un poco más crocantes.

Polvo de fresa, paso a paso

El polvo de fresa es el truco que más rinde de esta fruta. Una cucharadita cambia el color y el sabor de una crema, un borde de copa o un vaso de leche fría.

  1. Escoge la herramienta. Un molinillo de café bien limpio y seco es lo ideal. También sirve la licuadora seca (con más cantidad) o un mortero, si tienes paciencia.
  2. Pon un puñado de láminas. Deben estar secas y firmes. Si están un poco blandas por la humedad del ambiente, déjalas 10 minutos destapadas en un lugar seco antes de triturar.
  3. Tritura con pulsos cortos. Dos o tres segundos cada vez, con pausas. Si dejas el motor andando, el calor apelmaza el polvo.
  4. Pasa por un colador fino. Lo que quede arriba vuelve al molinillo. El resultado debe sentirse como azúcar pulverizada.
  5. Guarda en un frasco de vidrio seco y bien tapado. Úsalo en pocos días: el polvo absorbe la humedad del aire más rápido que las láminas. Si se apelmaza, agita el frasco o vuelve a pasarlo por el colador.

Para qué sirve el polvo:

  • Borde de copa: moja el borde con una rodaja de limón y pásalo por el polvo extendido en un plato.
  • Crema batida rosada: una cucharadita por cada taza de crema, al final del batido.
  • Glaseado: mezcla una parte de polvo con cuatro de azúcar pulverizada y unas gotas de leche.
  • Leche de fresa: dos cucharaditas en un vaso de leche fría, bien revuelto.
  • Borde de cheesecake: es justo lo que usamos en el cheesecake de frutos rojos sin horno.

Del desayuno a la noche

En la mañana

Con tijera de cocina, corta las láminas en tiras y échalas sobre el cereal, la avena o el yogur justo antes de comer. Si las pones desde antes en la leche, se ablandan y la tiñen de rosado, cosa que a los niños les parece magia. Hay más combinaciones en 7 desayunos con fruta deshidratada. Si quieres fresa y algo más, el Mix frutal la trae con uchuva, mango, mora, piña, pera y manzana.

En el postre

La Fresa Deshidratada es la decoración de último minuto más agradecida: sobre un merengón, encima de un helado de vainilla, en una torta de chocolate o sobre una mousse. Ponla justo antes de servir, porque sobre la crema se humedece en una hora. Picada fina, también va dentro de una masa de galletas de mantequilla.

Con chocolate

Fresa y chocolate son una pareja que no falla. Baña las láminas hasta la mitad en chocolate derretido, déjalas endurecer 15 minutos en la nevera y tienes un pasaboca para la tarde. En una taza de chocolate caliente, una pizca de polvo de fresa encima de la espuma le da color y un aroma distinto.

En la copa y en la taza

Una lámina de fresa flotando en un espumoso o en agua con gas se ve muy bien y al final se come hidratada. En una jarra de agua fría, cuatro o cinco láminas con unas hojas de hierbabuena le dan color y sabor sin endulzar: hay más ideas en agua saborizada con fruta deshidratada.

Para la taza, la Infusión de frutos rojos ya lleva fresa, mora, arándanos y flor de Jamaica. Una lámina extra de fresa encima de la taza recién servida refuerza el aroma y queda suave para comer con cuchara.

Cómo guardarla

La fresa deshidratada es más sensible a la humedad y a la luz que otras frutas. Después de abrir la bolsa, ciérrala bien sacando el aire y guárdala en un lugar fresco, seco y oscuro. En temporada de lluvias, un frasco de vidrio con tapa es mejor que la bolsa. Todo el detalle está en cómo guardar la fruta deshidratada.

Preguntas frecuentes

¿Tiene azúcar o colorantes?

No. Es solo fresa, sin azúcar añadida, sin colorantes y sin conservantes. El rojo es el de la fruta.

¿Se puede rehidratar?

Sí. Diez minutos en agua tibia o en jugo la ablandan para usarla en salsas, rellenos o batidos. Para decorar no hace falta: se usa tal como sale de la bolsa.

¿En qué se diferencia de la fresa liofilizada?

La liofilizada se congela y se seca al vacío: queda muy liviana, crocante y se deshace en la boca. La deshidratada se seca con aire suave a baja temperatura: queda más flexible, con textura de fruta y un sabor más concentrado. Lo explicamos con calma en fruta deshidratada o liofilizada.

Ten un frasco de polvo de fresa al lado del azucarero y una bolsa de láminas en la alacena: con eso se resuelve el postre de cualquier visita. Cuando se te acabe, nos escribes por WhatsApp.